viernes, 16 de agosto de 2013

¿Acaso no ves el tiempo correr? Huye de mis manos y las tuyas, sólo que yo tengo las mías atadas y nada puedo hacer para detenerlo y...

Tic. Tac.


Mis días de azar, de verano, de viento, de querete a destiempo y en la lluvia me son ya insoportables. Por eso dejo correr el tiempo, dejo que de nuevo mis temidos afectos regresen al fango de mi anquilosado ser. Que no regresen porque ya no son bienvenidos.

Soy una pequeña sombra. La tuya quizá. Recorro los lugares en los que estás, veo tus piernas correr, busco tus ojos en el frío de la noche, pregunto al silencio por tus pensamientos y pesares. Soy una pequeña sombra en los altos muros de tu vida. Y detesto serlo, así que me armo de coraje y digo basta.

Basta de esto. Basta de suculentos imposibles anidando en mi corazón. Aquel que he de arrancar y destrozar con mis propios puños.


Tic. Tac.


El tiempo se agota, cielo mío.





1 comentario:

  1. Parece un momento de liberación, Wolfe. Como si dejaras correr el reloj, sin ir detrás.

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