él es un dios encarnado, envuelto en las llamas de su propio delirio.
ella. ella vive en mí como nunca lo ha hecho en su propia vida.
al primero es imposible acercársele sin entornar los ojos ante la omnisciente claridad de su rostro e intelecto. (ya no es más que un eco, un ideal voraz de sapiencia perenne)
a ella la veo a través de los cristales multicolores de una pasión que no será correspondida. (y lo siento. lo siento por mí. vaya imposible)
ha llegado la hora de ocultar los ojos bajo la carne y cantar a la noche.
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