Siento cerca la partida. Aún lejos pero puedo verla en el horizonte acercándose, simulando una sonrisa.
Alguna vez me dijeron que debería despertar antes de que la realidad me aplastara (¿fueron esas las palabras?). Pero es tarde; me hallo en el suelo, inmóvil y triste, exhalando derrota y sangre mientras que arriba mi culpa y la realidad ríen y me aplastan el pecho con sus zapatos negros.
Y cierro los ojos porque es el fin de mí misma y el inicio de la verdadera caída.
Sí, siento cerca la partida. Porque aunque intento, nada encuentro y la idea de huir de este plano ya es más que una contemplación insomne. Me atrae con su promesa de bajar de mis hombros el peso de toda una vida actuada para miradas invisibles, de disolver la angustia, de dormir entre canciones y viento entre los pastizales.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario