Llovía, llovía en todas partes. No del cielo caía la lluvia sino de las circunstancias, de lo que con movimientos bruscos me mantenía lejos de la cordura del ser neutral emocionalmente. De su maldito recuerdo del que apenas sí queda una imagen de cortina de agua y es mejor así porque no soportaría que la distorsión se fuera, qué bueno que nunca intenté tener una foto suya a hurtadillas. ¿Quién querría hacerlo de todos modos? No cuando se sabe que es inútil mantener vivas unas esperanzas diminutas y moribundas.
No sé por qué le doy importancia a algo que ni siquiera es cierto, que no existe. Sé que ella me arruinó varias canciones, el tiempo que hubiera invertido en entrelazar vuelos de libélulas con invisibles estelas, me arruinó la imagen bajo mi piel y me hizo sentir el ansia peligrosa de ser masoquista a su alrededor. Sé que la odio por todo eso y más, ¿cómo pudo hacer tantas cosas sin ser consciente de las heridas que me causaba? Sé que he intentado y fallado infinitas veces al tratar de borrar su imagen de mis párpados. Sé que a pesar de intentarlo no quiero dejarla ir.
Si ella se fuera; si por alguna razón que no quisiera saber dejara mi vida llevándose su inconstancia, su "definitivamente somos iguales", su desolación y, sobre todo, su propia historia de amor frustrado. Si ella se fuera por donde vino sería... una pérdida de tiempo, alguien peor que ella llenaría ese espacio.
Mientras la lluvia se cuela por mis goteras y Su languidez me inunda, trataré de dejarla allí. Que viva hasta que muera a manos del tiempo y otro u otra avancen lenta e insospechadamente hasta que sea demasiado tarde para decir no.
Por ella.
ResponderBorrarElla es irresponsable al dejar que su propio amor la destruya. Tú debes ser libre.