Debería enumerar tantas cosas por decir pero supongo que es mejor seguir el rumbo de mis pensamientos fortuitos, veremos pues dónde terminarán, dónde serán editados. Debería sentirme incómoda con dos entradas empezando por la misma palabra de lo posible.
Es una de tantas interminables noches de insomnio, entre lo real y el sueño que aún no logro conciliar. Una de esas noches en las que todo me está permitido buscar, leer, bla, bla, y más bla.
Es en esta madrugada en la que me decidí por leer algo tuyo. Por curiosidad, por el sabor pequeño de culpa en mi boca, porque sí... Y encontré cosas fascinantes, mundos insospechados en ti, un totalmente desconocido concepto sobre ti. Y me encanta y me intriga y me alivia saber que no eres nada que imaginaba. Mejor para mí, no seré alguien que se queda tan en la superficie. Simplemente, encontré algo mejor que mis torpes intentos de hilvanar palabras y plasmar pensamientos.
Y me asaltan preguntas: ¿por qué? ¿por qué quieres ser alguien más cuando eres eso y mucho más? Qué es lo que dices, qué es lo que no, cuál es el subtexto, lo que yace entre líneas, la causa, el todo. Tal vez esté divagando un poco pero ésas son las cuestiones. Tal vez esté siendo demasiado curiosa para mi propio bien.
Si alguien debería ser diferente a lo que es, esa soy yo.
Sólo termino con: para mí que te queda bien un arcoiris porque no quiero creer que un arcoiris es sólo un espectro de colores claros y brillantes.
Guau.
ResponderBorrarGuau. No, nada impertinente. Me dejaste completa y absolutamente sin palabras porque... nunca he sido nadie. Tú, nunca deberías cambiar. Tú tienes una historia única con resultados sorprendentes en tu singular conducta. Tú eres perfecta siendo tú, aunque este no sean tu lugar y momento. Tú... me has dejado sin palabras.
Gracias.