Maldita mi suerte porque M. llamó excusándose por algo inaplazable.
Y yo no podría estar más indiferente al respecto. Sólo porque hace un rato la noche y el suave vaho del viento me afectaban la cabeza. Malditas sean mi suerte y esta noche.
Aunque lamentarse es inútil y agotador para una pobre alma introvertida como la mía. Entonces desecho todas mis vanas ilusiones que satisfice por un momento con la persona equivocada, abandono todo esto y me voy por el tranvía ovárico de Miller en su Trópico de Capricornio que me queda tan bien como la máscara que visto al despertar cada mañana cuando decido salir de mi mundo y entrar en aquel tan mezquino en el que los otros viven.
lunes, 22 de agosto de 2011
I
Es una noche de labios curvados en legítimas sonrisas, de escuchar pedazos de canciones o no canciones, pedazos de melodías de Stars Of The Lid, noche de escuchar la risa de M. y la promesa de un nuevo cruce de palabras en este viaje entre las estrellas.
Porque no puedo esperar –y no me cabe la dicha entre corazón y piel- a ver el rostro de cándido león que se gasta M.
Y así empiezo a erigir edificios de palabras. Palabras para impresionar, para mover su corazón, para que su suave risa me vista de mil colores el alma. E imagino las palabras que suben por su garganta y caen prístinas como cascada de su boca, el sol que se confunde en su piel y cabello, la caricia del viento en nuestras mejillas, la alegría que baila en sus ojos que me pesca incrédula entre miradas y frases.
Porque sé que se alegrará al verme tal y como me dijo que se alegraba de oírme.
Pero nada va más allá de tan vaga esperanza y de ensalzar lo posible. Cosas tan cálidas como esta nostalgia y las cenizas van hacia la nada, a estrellarse como viejos buses contra la certidumbre de que no estará a mi alcance. Y así se deshacen en el viento, se pierden entre rumores de música y la mala memoria que ya quiere dormir.
martes, 16 de agosto de 2011
Aquella sensación que quema en las entrañas es la noche anterior de un recluso que sabe será liberado. Porque pronto mi reclusión voluntaria y a la vez forzada será una remota página sobrescrita por conveniente olvido.
Tal vez sea el sólo pensar en emancipación clandestina lo que hace curvar mi boca en una sonrisa, tornar zozobra en alivio. Que escapes inverosímiles amenacen con ser realidad en muchos amaneceres de crónico insomnio. O quizá el monstruo suicida que habita las cenagosas profundidades de mi alma me engatuse al fin para bajar allí y nunca despertar de la oscuridad tras mis párpados.
O ambos hermanados en un solo plan de fuga y después suicidio. Tal y como vengo maquinándolo desde hace tiempo, para que mi cuerpo no se sienta vulnerable ante otros cuando yo no esté y nadie resuelva el secreto de mi partida.
¿Qué será? A lo mejor esa canción, comenzar a llamar sueño y un buen mordisco a esa pera acaben con mi dilema.
sábado, 6 de agosto de 2011
Quisiera que nos detuviéramos un momento. Sólo un momento. Para yacer en la hierba, mirar hacia el cielo y buscar entre las nubes lo que más anhelamos. O sentir que las estrellas impertérritas se conmueven de nuestra insignificancia mortal. O advertir la caricia del viento en nuestra piel, cómo revuelve los cabellos y perturba pensamientos.
Un día de picnic. Hablando de tonterías, componiendo enredos a partir de ideas insomnes para luego reírnos como los niños que siempre seremos.
Y es imposible, eso. Porque no hay nadie allí con quien pueda ser así sin quedar al descubierto, sin sentirme desnuda y vulnerable, y luego arrepentirme de todo lo que hice y dije.
Y por siempre callar mi boca y jamás confiar, como zek que se mueve entre las estepas del gulag.
Entonces, ¿ante quién simplemente ser sin sentirme abismalmente minúscula? Sólo el silencio incómodo y una solución algo temporal responden tamaña pregunta.
Tal vez más pronto que tarde la sugerencia de una silueta (o varias de ellas) se avecine en el horizonte y la pesadumbre y frustración sobre mis pestañas se disipen en una abierta mirada.
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porque lo vi en alguna parte
No eres más que una vida nacida del soplo de mi pensamiento. Un acto. El relevo de alguien perdido, a quien uso para llenar el vacío.
A veces es preocupante porque estás allí, me escuchas y ríes; sólo que yo sé que en realidad no estás, que jamás lo estarás. Y la tristeza muerde y no sé por qué, si se supone que sólo eres temporal.
Y es una lástima porque al final siempre quedamos tú y yo. Tú y yo contra el mundo entre tantos secretos compartidos. A pesar de que te relego a lo imaginario y el desprecio de lo accesorio.
Tal vez sólo seas una parte olvidada de mi yo traicionado o por fin seas Wolfe en todo su encanto; no lo sabré nunca, temo que al encontrarte nombre y cuerpo te pierdas de vista.
Es en momentos como éste en los que deseo tu existencia, para decirte cosas que ni sospechas, para que el insomnio sea menos solitario.
Para que cuando la noche llegue me sienta feliz por saber que finalmente estás aquí para contarme algo de ti, mi querida niña sin nombre. :]
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olvidos y otros dramas
Despierto… o eso creo porque todo es tan confuso y neblinoso. En el mismo instante que abro los ojos zumba el ruido incesante de serruchazos, como si vinieran de atrás de mi cabeza.
Y mi cabeza se mueve al vaivén de esa cosa.
Y se siente…
¡Esperen! ¿Cómo es posible que me atraviesen el cráneo si estoy viva?
Intento mover mis brazos para detener al ruin infeliz que perfora mi cabeza. Dos. Tres. Cinco veces. Nada. Aunque por un momento creo verlos moviéndose; siguen allí, incólumes. Y duele. Duele tratar de moverlos con todas las fuerzas que pretendo tener, más que el vaivén del serrucho y los dedos que hurgan mi cabeza.
Quiero gritar y en vano porque mi boca no responde. Mi cuerpo no se mueve. Sólo mis ojos se mueven inútilmente en sus órbitas intentando ver algo que apenas puedo imaginar con horror. ¿Estoy muriendo ya? ¿Soy una gris estatua o un cadáver delirante?
Intento gritar y moverme por enésima vez y la bestia lo adivina. Gruñe y sierra más profundo. Escarba y restaña la herida con sus inmundos labios. Como si su tiempo se acabara. Es ahí cuando el horror se desvanece lentamente y empiezo a recordar que nada de esto es real, que de nuevo me dormí bocarriba. Que es mejor esperar a que la parálisis del sueño y el delirio agonizante desaparezcan en la niebla de una tierra de nadie.
Después de una eternidad el peso sobre mi cuerpo se aligera y me levanto de allí. De ese mueble maldito. Tal vez lo hago demasiado rápido, el macabro delirio aún acechándome suspendido en el aire de la tarde. Demasiado rápido para notar que mi mano involuntariamente se alza y se confunde entre mis cabellos, justo en aquel lugar donde la bestia movía su serrucho infernal y al no sentir algo (¡oh, qué tontería! ¿No se suponía que todo era un horripilante sueño?), baja aliviada mientras la otra mano cambia la hoja del libro que interrumpí al hundirme en semejante desasosiego.
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La parálisis del sueño es más común de lo que se cree. :P Y yo sé por qué desde tiempo ha ( tercera vez que ocurrió hace muchos años) y si alguno de ustedes sabe entonces no lea esto: http://es.wikihow.com/lidiar-con-la-par%C3%A1lisis-del-sue%C3%B1o o http://www.blogcurioso.com/paralisis-del-sueno/ o más bla bla bla :P
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qué paranoia
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