Despierto. Encuentro que en mi boca hay un sabor extraño e indescriptible, en mi mente una confusión distinta a la de las mañanas. ¿Qué es?
A veces me pregunto si alguien más está en mí, usándome como un par de zapatos, si yo misma estoy usando ahora otros pares de zapatos que no me corresponden. Ya sea por un momento o una vida entera.
A veces es tan cierto, tan real que si despierto o salto a la cama para un último round de insomnio o me invaden pensamientos foráneos, siento aún que mis zapatos son enormes o muy pequeños.
Que la piel me incomoda.
¿Yo seré yo? ¿Alguien más juega aquí a ser yo? ¿Estoy yo en alguien más intentando ser ese alguien?
La confusión crece cuando de repente, de la nada, sólo hay cielo, siento que mido un metro ochenta, uso zapatos negros, miro manos que no tienen mis lunares y de alguna manera sé, sin mirar, que tengo ojos pardos. O el aire huele a humedad tranquila, me siento infinitamente pequeña, arrancando hierba con manos morenas y el olor a tierra mojada acaricia mi nariz y abdomen.
A veces me pregunto si alguien más está en mí, usándome como un par de zapatos, si yo misma estoy usando ahora otros pares de zapatos que no me corresponden. Ya sea por un momento o una vida entera.
A veces es tan cierto, tan real que si despierto o salto a la cama para un último round de insomnio o me invaden pensamientos foráneos, siento aún que mis zapatos son enormes o muy pequeños.
Que la piel me incomoda.
¿Yo seré yo? ¿Alguien más juega aquí a ser yo? ¿Estoy yo en alguien más intentando ser ese alguien?
La confusión crece cuando de repente, de la nada, sólo hay cielo, siento que mido un metro ochenta, uso zapatos negros, miro manos que no tienen mis lunares y de alguna manera sé, sin mirar, que tengo ojos pardos. O el aire huele a humedad tranquila, me siento infinitamente pequeña, arrancando hierba con manos morenas y el olor a tierra mojada acaricia mi nariz y abdomen.