sábado, 14 de septiembre de 2013



Habré enloquecido, ¿verdad? Porque si no es así mi condición es peor de lo que imaginaba. Al menos la locura (de esa que me hace andar las paredes y buscar sombras y colores debajo de mi cama) me da el alivio de saber que no soy responsable, que todo es un sueño o pesadilla, que no puedo evitar hacer/decir todo esto y aquello debido a esa extrañeza empotrada en mi mente.